John Katzenbach: «El periodismo me enseñó toda la maldad de la que la gente es capaz»
El escritor estadounidense, maestro del thriller psicológico, publica «Un final perfecto»
Maestro del thriller contemporáneo y especialista en encontrar las conexiones psicológicas de la maldad humana, John Katzenbach (Princeton, 1950) no se conforma con haber aterrado a un millón de lectores con "El psicoanalista"
y sigue tirando del hilo del suspense para dejar sin aliento a esos
diez millones de lectores que ha ido amasando desde que se estrenó hace
tres décadas con "Al calor del verano".
Ahora, con 62 años, Katzenbach echa
mano de la mitología popular para reconstruir a su manera el cuento de
Caperucita Roja en una historia, "Un final perfecto", (La Trama, Ediciones B) en la que se vuelve a interrogar sobre el miedo, la fama y, cómo no, los rincones más oscuros del ser humano.
"Es curioso, porque si te fijas en el cuento, quién realmente nos
atrae no es ella, sino el lobo, ya que todos actuamos alguna vez como
él. Es él quien comete errores típicamente humanos y quien resulta más
complejo psicológicamente", explica un autor que pone aquí a su
particular Lobo Feroz tras la pista de tres mujeres con dos únicos
rasgos en común: las tres son pelirrojas y las tres forman parte de un
Gran Plan, una legendaria traca final homicida, con la que el asesino pretende pasar a la posteridad.
A partir de ahí, Katzenbach empieza a
hacer malabarismos con los miedos y terrores que sacuden al ser humano
mientras sigue los pasos de un escritor metido a asesino en serie que
documenta minuciosamente todo el proceso. "La idea de escribir sobre el
miedo siempre me ha fascinado, ya que nadie reacciona del mismo modo y
todo el mundo se puede sentir identificado con según que comportamiento.
Sabemos como reaccionará James Bond, pero no como lo hará el resto de
mortales", apunta.
Y no solo el miedo: también el
desconcierto que produce ver a un asesino planeando sus crímenes y, acto
seguido, encontrarle ojeando el "New York Times" en la sala de espera
de un centro médico mientras su mujer se somete a un chequeo rutinario o
el efecto dopante de una fama que jamás llegó a abrazar nuestro
novelista homicida. "La
fama es un narcótico muy poderoso, y evidentemente él cree que tendría
que ser más importante de lo que es. ¡Cree que tendría que ser como
Stephen King!", señala Katzenbach.
El origen del mal
"Probablemente tendría que pasar una buena temporada con mi
'Psicoanalista'", bromea Katzenbach cuando se le pregunta de dónde le
viene ese interés por la maldad humana, aunque se lo piensa mejor y se atreve a situar en su pasado como periodista en kilómetro cero de sus obsesiones.
"En aquella época pude ver el drama desde la primera fila, como un espectador de lujo.
Para mí, el periodismo me educó y me enseñó toda la maldad que de la
que la gente es capaz", explica sobre sus años como reportero de sucesos
en el "Miami Herald" y el "Miami News".
Todo aquello, apunta, es parte del pasado -"tienes que ser
joven y tener más energía para ser periodista", bromea-, pero aún así
reconoce que cada una de sus novelas sigue teniendo descripciones y
pasajes que remite directamente a sus días como reportero.
De ahí que, con material más que suficiente almacenado en la memoria, el autor de "La historia del loco", título que está a punto de saltar a la gran pantalla, confiese que apenas lee títulos de otros colegas de profesión y, sobre todo, de género criminal.
"Únicamente leo los de los amigos y siempre les digo lo mismo, que son
fantásticos", apunta entre risas antes de reconocer que, pese a que el
thriller piscológico siempre ha sido respetado por los lectores, es
incapaz de predecir qué ocurrirá con el género en el futuro. "Es difícil
decir qué pasará, ya que estamos en un momento de contante cambio:
cambiar los soportes y los hábitos y cuesta predecir que ocurrirá en el
futuro", zanja.
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